Te regalaría un Becquer
Para tu santo,
Iría a la tienda y te compraría un Neruda
Sería capas hasta de un Vicente
Para coronar tus mañanas.
Mas sepas tu que de nada hubiese servido
Pues ninguna de aquellas palomas,
Se equiparaba a tu sonrisa
Ninguna de esas golondrinas,
Hubiese podido volar por tus cabellos
Hubiese descrito el estallido
Del brutal choque de ver tus ojos
Ninguna de esas rimas
Ninguno de esos versos
Podría describir el brillante acto de tomar tu mano
Acariciar tu frente
Ni expresar lo que yo al decir "Te quiero"
Y tomarte entre mis brazos.
. . .
say no more . . .
domingo, 22 de septiembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
jueves, 19 de enero de 2012
No sea marica, Señor!
Ese que le dicen destino
Nada tiene que ver acá
Tampoco ese que le dicen
Dios.
Si usted metió la pata
Tenga la gentileza de limpiar
El chiquero antes que lo pille
El patrón,
O haga el favor de dirigirse
A la matriz de su progenitora
Si es que le acepta las chauchas
Por vidrios rotos.
Póngase de pie hombre y camine
Nada tiene que ver acá
Tampoco ese que le dicen
Dios.
Si usted metió la pata
Tenga la gentileza de limpiar
El chiquero antes que lo pille
El patrón,
O haga el favor de dirigirse
A la matriz de su progenitora
Si es que le acepta las chauchas
Por vidrios rotos.
Póngase de pie hombre y camine
Pesque la escoba o póngase a pintare
Pero por favor
No culpe a terceros
Y no sea marica, Señor!
No culpe a terceros
Y no sea marica, Señor!
viernes, 19 de agosto de 2011
Agosto al punto.
Espero verte allí
al primer compás del reloj
entre los escombros
de la noche anterior.
Y saber que suspiras aún
el amor que cayó en mil promesas
tras las últimas copas
(y la última línea).
Y entre aquellas bocanadas
idílicas de memorias inconclusas,
Soportes tu peso en mi pecho,
y el calor de tu cuerpo
me haga más llevadero
este duro invierno.
(soñemos una guerra civil
que nos libre de las penas, o algo así).
viernes, 29 de julio de 2011
Memoria.
Forzando la memoria recordé un café de tinte "horagueño"
Con una estufa y unas pocas mesas dispuestas en línea junto a la muralla.
Con una estufa y unas pocas mesas dispuestas en línea junto a la muralla.
Pedías un té con limón, y yo un café con leche,
y los bebíamos entre conversaciones fútiles y corrientes frías que entraban
con cada abrir y cerrar de la puerta de entrada.
De pronto sin decir adiós, tomaste tus cosas y seguiste rumbo,
yo me quedé bebiendo mi café y saboreando los restos
de la torta de piña que dejaste en el plato a medio terminar.
Y observando el vaivén de la puerta que aún se balanceaba por tu abrupta salida
veía tu rostro arrugarse al tiempo que tus cabellos caían uno a uno
desde tu redonda y menuda cabeza.
De pronto ya no sabía si tus ojos eran azules, o de un verde marino.
Si era amarillo tu cabello como el trigo, o como la hierba seca de los cerros.
Si el té era con limón o con pomelo, o si acaso era café lo que bebía.
Si el té era con limón o con pomelo, o si acaso era café lo que bebía.
Si la torta era de piña o quizás de chocolate.
Si escuchábamos a La Rue Morgue o Los Santos Doumont.
De pronto advertí que ya no sabía si eras un recuerdo
o el recuerdo borroso de un recuerdo.
sábado, 9 de julio de 2011
Dinosaurios y túneles.
Y los túneles nos enceguecen, y marcan la guía de nuestra ruta. Todos somos peregrinos de caminos independientes rodeados de gruesas capas de concreto. Y aunque muchas personas puedan por momentos caminar paralelos a nuestros pasos, aunque muchos puedan parecer acompañarnos y hasta atravesar las murallas que distancian las caricias y el contacto, no hacemos más que vagar por túneles que son nuestras vidas. Ocurre que nos sentimos acogidos, nos sentimos acompañados, nos sentimos queridos y a veces hay caminos que parecen cruzarse, y personas que parecen en algún minuto serlo todo en la vida. Ocurre también que sientes que no puedes vivir sin alguien, y al enfrentarte a la ausencia de aquél ente; te ves de pie, caminando, respirando, y aún viviendo, y sólo entonces lo comprendes: La soledad es un estado natural.
viernes, 8 de julio de 2011
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