El aire ya no era frío
Sólo era aire.
El silencio ya no era estridente
Sólo era silencio.
Las pupilas parecían ya no dilatarse
La lengua se me secaba
Y las paredes parecían estrecharse
Y las ventanas cerrarse.
El humo se me atoraba en la garganta-
De pronto vi las sombras de las aves,
Vi las luces de los vehículos,
Y vi el cielo envuelto en llamas.
Pero una voz lejana que envolvía mis sienes
Me recordaba
Que aún estaba solo.
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