nunca
pidas
perdón
por la verdad
o por el error.
Dolor
memoria del niño
muerto
abraza
el desgarrado pecho
de la madre.
Juega
en
los
rincones
a las escondidas
espiando
por
el
cerrojo
las piernas de la morena
y el rostro
sucio
del asesino
del amante.
Inocencia muerta
manoseada
putrefacta.
Cerveza
que sería sin ti del mundo
compañera
de
noches
solas
y tantas
cofradías
en bares
en sótanos
bajo los puentes
vendiendo el alma
por un pase de coca.
Estupidez
hola y adios
tengo
el
desagrado
de saludarte
todos los días.
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