¿Qué puede pasar ahora que me sorprendo cada noche leyendo tus hojas
Rayadas con algo más que tinta y garabatos?
¡Qué puede pasar ahora!
Que abrazo al recuerdo incorruptible de tu aliento
Y sucumbo al llamado inclaudicable de tus ojos
Dime, oh, tu que te has adueñado de mis días y noches.
¡Qué puede pasar ahora!
Al lacayo de tu voz
Al vasallo de tu risa
Al vástago de tus besos
Dime que puede pasarle a aquél
Que sin haberte olvidado ya no te conoce.
No hay comentarios:
Publicar un comentario