De memorias fugaces y conversaciones tediosas junto a un fuego que calentaba menos de lo que alumbraba a los recuerdos de los primeros amores que caían como saleros sobre las pupilas que luego pisoteadas las memorias de recuerdos ajenos y las constantes peleas con Margarita. La treta graciosa de hacerle el pedo al destino y las risas botadas por limozna en tugurios que por vista no entran hasta los abrazos y rostros felices regodeandose en la fortuna de una copa llena en la mano y pesos grises en los bolsillos se cortan bruscamente con la pregunta de si el resto de su vida alcanzará en la fracción de segundo que lo distancia del pavimento.
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