lunes, 21 de marzo de 2011

Perros

Dar "Play" antes de leer.






Un hombre camina solo por un bosque descuidando sus pasos.
Avanza incesantemente con un ritmo pausado y una expresión vacía en su rostro medio desfigurado que extrañamente inspira nostalgia.
De pronto comienza a llover (¡qué original!), su ropa mojada y rasgada se vuelve pesada y se desprende de ella al tiempo que sigue su caminata. Los árboles se arquean y las sombras comienzan a cubrirlo mientras su camino antes marcado por hojas secas que tragaba el suelo, se vuelve lodo espeso.
El hombre camina y sus pasos se hunden. Sigue caminando y con cada paso queda más sumido dentro del suelo oscuro que ahora es negro. No hay árboles y la lluvia sigue.
El hombre no escucha, no habla, su rostro no es rostro, su cabeza no es cabeza, no tiene pelo, ojos, labios, naríz, orejas ni nada que lo tilde de hombre.
Sólo su frente asoma del suelo que lo ha engullido. El Sol sale de nuevo y el hombre se sume en sus memorias; nadando entre palabras, promesas, sentimientos, y recuerdos que da vuelta reviviendo con cada uno antiguas marcas que ya no puede comprobar buscando en su piel que ya tampoco es piel.

No me agrada el Otoño,
no me agradan las hojas,
no me agradan los árboles,
la tierra,
el pavimento,
las veredas,
las bancas,
el pasto...
No me agradan los días ni los meses.

Necesito alcohol. 2 semanas llevo tomando pastillas... me tienen seco.
Me trago un cigarro, Lou me acompaña.
Me echo en la cama, sólo duermo; he pensado suficiente.

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