jueves, 5 de agosto de 2010

Ecos



Te amo (dije tímidamente).
Te amo (reiteré).
Te amo, te amo, ¡¡te-a-mo!!.
Y de pronto mi enorme rostro cayó en pedazos sobre el viejo y húmedo piso de madera.
Abracé la soledad, y los 7 años de infortunio que habíame adjudicado.

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