Nunca entendí los funerales, y es que están llenos de contradicciones, ayer salía de la U al metro y vi en la esquina como un grupo de orugas le lloraban a una crisálida que habían puesto dentro de un cajón, al cual le rendían homenajes. Ninguno de ellos se atrevía a mirar hacia arriba y pensar que quizás la vieja oruga ahora era feliz siendo mariposa.
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