viernes, 7 de mayo de 2010

Derecho al Ocio

Entrada la noche
se asoman las estrellas
hecho el trabajo
se asoma la pereza
el hombre agotado
se sienta frente a su silueta
siente una brisa
tibia y desagradable
en su lomo
escucha las palabras
insulsas
de quienes lo rodean
y el gusto a soledad en sus labios

El hombre da de carneradas
contra su sombra
deja caminar el lápiz sin tinta
mientras aún flota en el aire
la ultima bocanada de humo
´ del ultimo cigarro encendido
El hombre piensa

El hombre viaja en tren
de su cama hacia la puerta
y camina por su armario
de la mano de su musa pasajera
torturando su mente
con el recuerdo inexistente
mientras se e s p a r c e en el aire
' la ultima bocanada de humo
' del ultimo cigarro encendido

El hombre siente el dolor tangible
de sus traumas imaginarios
camina junto a la ramera blanca
de su brazo
del otro lado
su musa intocable
mientras en el aire se disipa
' la ultima bocanada de humo
' del ultimo cigarro encendido
El hombre crea

Sobre el aire limpio
vuela el semental eunuco
se dispone a reproducir
cada gota de dolor
cada memoria de sufrimiento
cada risa imaginaria
cada calchuncho colgado en los alambres
cada olor a perro muerto
cactus seco
' no queda ni rastro de la ultima bocanada de humo
' del ultimo cigarro encendido
se ha desvanecido
y el poeta analfabeto con ella
suena la puerta
el dolor se hace carne
la música cesa
la gravedad violenta
corta su vuelo

¡La cena está servida!

El hombre ha muerto.

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