Luchando desesperadamente en silencio.
Yo debía partir. Traspuse un seto de viejos rosales,
Mientras tú, detenida junto a un muro,
Me mirabas fijamente,
Sin atreverte a pronunciar mi nombre.
(Habría sido en vano.)
Llegué a una casa cubierta de hiedras
Y anduve deambulando por las habitaciones sin pensar
en nada.
Alimentado por la esperanza de que aún me aguardarías,
volví,
Crucé la puerta de una reja
Y ebrio de esperanza miré hacia la calle desierta
Tratando de reconocerte entre las ruinas.
Miré hacia las calles desiertas
Y me encontré solo en medio de la noche.
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