El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
Quien dice que el tiempo todo lo cura
jamás se ha entregado a alguien
no sólo en alma, sino también en mente
cada nueva grieta imaginaria
en el centro de sus memorias imaginarias
le hacen revivir cada uno de los antiguos látigos imaginarios
cada una de las antiguas heridas imaginarias
se abren y vuelven a sangrar con un nuevo amor imaginario
Vuelve el hombre imaginario
a su mansión imaginaria
en su cama imaginaria
yace un hombre muerto
se acuesta en la alfombra imaginaria
por temor a despertarlo
el hombre imaginario se irá a dormir para ordenar su mente imaginaria,
y analizar sus emocionas imaginarias,
teme por su imaginaria existencia,
pronto dejarán de imaginarlo
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