
Allí fui aire
Fui un mar desértico
Fui una casa habitada por espíritus
Fui calor implícito de día nublado
Una caminata descalza
Fui lo que fui
Menjurge de clavel y ruda.
Quizás he muerto en el acto inaudito
De querer tocarte,
Vuelvo sal el día
Nadando en un charco cítrico,
El crepúsculo corre a risotadas bajo mi sombra,
El tiempo huye despavorido ante mi indiferencia
Con dos agujas, vi hacer su cruz al hombre
Colgando en las cornisas de la justicia, los trapos sucios de la hipocresía,
Mi cama es sólo espuma,
La memoria es un arma de doble filo,
Y la conciencia vuelve pesado plomo al aire
Sobre el cielo, más alto, se cuelga una estrella
Y confúndese el mar entre las nubes.
De querer tocarte,
Vuelvo sal el día
Nadando en un charco cítrico,
El crepúsculo corre a risotadas bajo mi sombra,
El tiempo huye despavorido ante mi indiferencia
Con dos agujas, vi hacer su cruz al hombre
Colgando en las cornisas de la justicia, los trapos sucios de la hipocresía,
Mi cama es sólo espuma,
La memoria es un arma de doble filo,
Y la conciencia vuelve pesado plomo al aire
Sobre el cielo, más alto, se cuelga una estrella
Y confúndese el mar entre las nubes.
¡Bendita influencia de ángel cáustico!
Actúas en el aire haciendo nacer una flor
Actúas en el aire haciendo nacer una flor
Devuelves sus flechas al Sol
Y de un soplido haces girar a la Luna
en torno a tus ojos.
Tu, altísimo arcoíris opaco
De lluvia marina bajo Sol crepuscular
Tu, soberbia dama de cuadro barroco
Tu, espíritu silvestre que anima a cantar al gallo
Logras que el Sol reverencie a las flores
Arte supremo de expresión
Servidora de sentimientos
¡Heme aquí al descubierto!
No gusto de divulgar celestes versos
Ahora todo se vuelve pasado:
Tu, soberbia dama de cuadro barroco
Tu, espíritu silvestre que anima a cantar al gallo
Logras que el Sol reverencie a las flores
Arte supremo de expresión
Servidora de sentimientos
¡Heme aquí al descubierto!
No gusto de divulgar celestes versos
Ahora todo se vuelve pasado:
¡Silencio!¡Paren imprentas, paren!
Que dispongo a abrir por fin mis labios
Presto impulso venido nocturno,
No por más sentido sea menos cierto
Permítome defensa
¡Arroje la primera mano y esconda la piedra!
Aquel que jamás yerra
So pretexto de actuar con propiedad.
Víme entumecido en medio de la hoguera
Robando anillos a los astros
Sobre un souvenir del alba
Declárome culpable, si es delito,
¡Mas no me retracto!
De dar por seguro que lo que nace junto a la aurora
No es aniquilado al ocaso
De dejar en evidencia exagerada
Mi humanidad disminuida
De extrañar más su inocencia entre mis brazos
Que cualquier beso que pude haber robado de sus labios
Quizás a fin de cuentas sólo péseme como culpa
El haber llegado a jurar torpemente que la amaba
Mas honrando a la verdad, no he de negar que me gusta(ba)
Y que no he dejado de mirarla.
Que dispongo a abrir por fin mis labios
Presto impulso venido nocturno,
No por más sentido sea menos cierto
Permítome defensa
¡Arroje la primera mano y esconda la piedra!
Aquel que jamás yerra
So pretexto de actuar con propiedad.
Víme entumecido en medio de la hoguera
Robando anillos a los astros
Sobre un souvenir del alba
Declárome culpable, si es delito,
¡Mas no me retracto!
De dar por seguro que lo que nace junto a la aurora
No es aniquilado al ocaso
De dejar en evidencia exagerada
Mi humanidad disminuida
De extrañar más su inocencia entre mis brazos
Que cualquier beso que pude haber robado de sus labios
Quizás a fin de cuentas sólo péseme como culpa
El haber llegado a jurar torpemente que la amaba
Mas honrando a la verdad, no he de negar que me gusta(ba)
Y que no he dejado de mirarla.
Sepas tu que fui yo
Quien invitaba al Sol a trepar por tu cortina en la madrugada
Quien susurró al cielo nocturno tu canción favorita
Para arrullarte en sus pérfidos brazos
Quien te hizo fogata
Que a mi difunto espíritu cobija
Quien te cedió el favor
De entrar y salir de mi mente como una bala loca
Abriendo mis parietales e impidiendo que cierren.
Quien invitaba al Sol a trepar por tu cortina en la madrugada
Quien susurró al cielo nocturno tu canción favorita
Para arrullarte en sus pérfidos brazos
Quien te hizo fogata
Que a mi difunto espíritu cobija
Quien te cedió el favor
De entrar y salir de mi mente como una bala loca
Abriendo mis parietales e impidiendo que cierren.
No hay comentarios:
Publicar un comentario