Hubo un tiempo en que no quería dormir, pero no por temor a la noche ni esas pavadas, me estremecía los sesos el pensar qué soñaría, clamaba a Dios el tener pesadillas, así podría sentir el alivio de despertar y ver mi realidad como una salvación, pero no, en cada sueño veía la perfección y la felicidad inalcanzables ¿Porqué hacerme esta jugarreta?, si es mi sueño, MIO, no podía comprender, me confundía y me descolocaba el hecho de desconocer a aquel que se apoderaba de mis pensamientos mientras era vulnerable.
Jamás me asusté con guerras ni cosas por el estilo, eso no es miedo, es curiosidad ¿A caso no les gustaría a ustedes que mañana estuviera en la primera plana: "Alan García declara la guerra a Chile"?, todos quieren probar algo de eso, ¿Acaso no has sentido ganas de lanzarte al vacío al estar parado frente a un avismo?, haz la prueba, es un sentimiento mas que placentero, pero eso, eso no es miedo.
El miedo es el complemento de nuestra alma, lo que en secreto deseamos que nos suceda, para experimentar las emociones límites, y aquella exquisita sensación de autodestrucción, nos amargamos, nos angustiamos, y nos estresamos cuando vemos a aquel tipo que pasea a sus perros y los arroja a los obreros para alimentar las fauces de las bestias, pero cuando él ya ha terminado, somos nosotros quienes saltamos a desmembrar a los inocentes. Si, es cierto, antes le temía a comer serpientes, y ahora me aterra el tomar el té de las 5. Sólo quiero echarme a hacer nada, me asustó demasiado el hecho de correr a la nada, los miedos necesitan ser renovados, así tenemos algo que evitar y salimos del tedio de la monotonía. Pero ya fué suficiente de esto, vamos al grano, mi historia inicia cuando ....
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