¡Aguas, aguas!
Se ha colgado un hombre
Hace dos años caminando entre los muertos
Hace dos días colgado se pudre su cuerpo
Junto a un coro de juglares mudos:
¡No todo lo que se bebe es vino!
¡No todo lo que nos embriaga es alcohol!
¡No todo lo que consume es fuego!
¡No todo lo que nos deprime es amor!.
Luego de la tempestad, huye la calma despavorida
Me siento en el primer crepúsculo de mi vida
De joven mente poblada de sueños.
Asumamos entonces, compañeros
La tonta idea de que todos somos poetas, paladines del amor,
Recargando la pesada mochila de los recuerdos
Insípidos
Que construyen a ladrilladas la memoria.
Sigamos pensando que la poesía del alma es la que nos conmueve
Al borde del llanto,
Buscando inspiración en la decepción y la melancolía,
Dándole mayor valor intelectual al llanto por sobre la risa.
Pierden el tiempo quejándose de ver el vaso medio vacío
Se esperanzan vanamente viendo el vaso medio lleno
¡Alégrense de tener un vaso!
Juro ante todos ustedes, mis nobles jueces
Que nada me causó jamás mayor deleite ni motivos
Que su descollante sonrisa
Que jamás amé más la vida
Jamás tuve mayor inspiración
Que de los superfluos momentos que sin saber me dio
Siendo ella una piedra pequeña al tope de una avalancha
¡Nada es más necesario que lo superfluo!
Ahí su legado, me ha devuelto el ocio.
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